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Ingeniería

Tu web en pantalla, no su aviso de cookies

· 4 min de lectura

Todo visitante de una web se topa primero con el aviso de cookies y lo cierra sin pensarlo. Nuestro navegador de grabación también es un visitante nuevo, pero un vídeo no puede encogerse de hombros: lo que está en pantalla se queda en pantalla. Hoy le hemos enseñado a cerrar esos avisos con mucha más fiabilidad, en más idiomas y en más lugares.

Por qué un aviso se roba el vídeo

Un vídeo de PageToVid graba la web real en un navegador real. Ese navegador llega sin historial, así que se encuentra con todo lo que ve un recién llegado: avisos de consentimiento, ventanas de newsletter, burbujas de chat. Una persona los cierra en un segundo; una grabación los conserva toda la toma.

El aviso de consentimiento es el que más distrae. Tapa buena parte de la página, se coloca encima del contenido que queremos enseñar y habla el idioma de la web con sus colores, así que parece parte del producto. Un aviso en cada plano se convierte, sin hacer ruido, en el protagonista del vídeo.

Nuestro grabador ya cerraba avisos antes de grabar buscando un botón con una etiqueta conocida. Una página francesa nos enseñó esta semana que una etiqueta conocida no basta.

Tres motivos para que un botón no aparezca

Al mirar de cerca encontramos tres huecos distintos, cada uno suficiente por sí solo para dejar un aviso en pantalla.

  • La palabra. Nuestra lista conocía el francés «Accepter», pero este aviso decía «Autoriser». Para una persona significan lo mismo; para una coincidencia exacta son dos desconocidos.
  • El marco. Solo buscábamos en la página principal. Muchos servicios de consentimiento dibujan su aviso dentro de un iframe, una pequeña página dentro de la página. Una búsqueda en la página exterior no ve un botón que está dentro, por buena que sea la lista.
  • El plan B. Cuando ninguna etiqueta coincidía, no pasaba nada más, y el aviso se quedaba.

El segundo hueco es el más revelador. Una lista perfecta habría fallado igual, porque buscaba en el documento equivocado.

Tres capas que se cubren entre sí

Cerramos cada hueco por separado, para que una sola capa pueda salvar el plano cuando las otras no lo consiguen.

  1. Más palabras, en más idiomas. Añadimos «Autoriser» para el francés, «Verstanden» para el alemán y «Entendido» para el español, junto a las variantes que ya conocíamos. Son las palabras que usan de verdad los botones de consentimiento, no las que sugeriría un diccionario.
  2. Todos los marcos. El paso de cierre busca ahora en cada marco de la página, así que un aviso servido desde un iframe se encuentra y se pulsa como cualquier otro.
  3. Un respaldo discreto. Si el clic aun así falla, el grabador añade una pequeña hoja de estilos que oculta los avisos de los servicios de consentimiento conocidos, por sus nombres conocidos.

Lo comprobamos en la misma página que conservaba su aviso: se cerró antes del primer fotograma grabado.

Por qué solo ocultamos lo que sabemos nombrar

El atajo tentador para el respaldo es una regla amplia: ocultar todo lo que tenga «cookie» o «consent» en el nombre. Atraparía más avisos, y decidimos no lanzarla.

Una regla amplia no sabe lo que oculta. Una web de recetas usa la palabra cookie por todas partes. Una página de privacidad tiene una sección sobre el consentimiento que es justo lo que debe mostrar un vídeo sobre ella. Una regla que salta con un fragmento de palabra borraría en silencio partes reales de una página, y nadie se daría cuenta: al vídeo simplemente le faltaría algo.

Así que el respaldo oculta servicios de consentimiento con nombre, y nada más. Cuando encontramos un aviso que aún no conocemos, preferimos añadirlo por su nombre antes que adivinar y borrar contenido auténtico.

Lo que cambia cuando haces un vídeo

Para ti, el cambio es sencillo: tu vídeo empieza en tu página. La portada, el producto, la oferta, no una petición para aceptar cookies. Funciona tanto si tu web habla inglés, francés, alemán o español como si tu servicio de consentimiento dibuja el aviso en la página o dentro de un marco.

También cambió cómo pensamos la grabación de la web real. La web que ve un recién llegado no es la que ve un desarrollador que ya lo ha cerrado todo una vez, así que el grabador está pensado para esa primera visita, en cada idioma que grabamos. Y las defensas que fallan de formas distintas hacen buen equipo: una lista de palabras falla con una etiqueta nueva, una búsqueda por marcos con una estructura rara, una hoja de estilos con un servicio desconocido, pero juntas se cubren.

Mira lo que hace el grabador en la página de funciones, o pega una dirección en /new y verás cómo el vídeo empieza en la propia página.

Míralo en tu propia web

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